viernes, 31 de julio de 2015

Relaciones Internacionales: Bases Militares de la OTAN

ENSAYO SOBRE INCREMENTO DE LAS BASES MILITARES DE LA OTAN DESDE LA PERSPECTIVA DE LA GEOESTRATÉGIA EN LA ZONA EUROASIÁTICA A PARTIR DEL PERIODO COMPRENDIDO DESDE EL AÑO 2000 HASTA EL 2015


 El incremento que han tenido las bases militares en la zona Euroasiática a partir del año 2000 hasta la actualidad, por parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte mejor conocida como OTAN: la cual surge en el siglo XX, argumentando que su objetivo principal es la búsqueda de las libertades democráticas a las cuales se pretende llegar desde la política y economía entre los miembros de dicho tratado. Actualmente esta organización busca establecerse en lugares estratégicos para lograr tener un mayor control de diversos territorios, enfocándose en la zona euroasiática, y así cumplir sus intereses aplicando los diversos tipos de fuerzas que implementan para lograrlos, fuerzas que son proporcionalmente en relación a los países que están  asociados a ésta y así mantener vigilado a China, Irán y Rusia, y asegurar la obtención de los recursos energéticos fósiles que se encuentran en esa región. Ante este planteamiento, nacen los siguientes cuestionamientos: ¿Con qué fin la OTAN  ha incrementado sus bases militares? Y ¿Será la OTAN, la marioneta que utiliza los Estados Unidos de Norteamérica para poder lograr mantener vigilado a Rusia y controlar los recursos energéticos? A través de este documento, se pretenderá explicar las interrogantes anteriores a través de la perspectiva de la geoestratégia, tomando como referencia los escritos de Halford MacKinder, con su Teoría del Heartland, que consiste básicamente en el interés principal de las potencias del mundo, el apoderarse de la zona euroasiática y de esa forma, controlar al mundo. 
Las relaciones entre Rusia y la OTAN en el siglo XXI han tenido diferentes posturas, acciones y decisiones, unas con intereses en común y otras no tanto, y aunque hoy comparten más que en la Guerra Fría (con la URSS), ya se evidencia una relación más dialéctica de lo que fue a principios del siglo.

A principios de 1980 se veía obvio afrontar los temas de seguridad entre la OTAN y la URSS. Estas relaciones se iban a seguir dando aun con la caída del bloque soviético y, en 2002, en la Cumbre de Roma, se crea el NRC, un consejo OTAN-Rusia donde se desarrolló una relación de seguridad colectiva de interés común. Con la formación del NRC se dio un instrumento para la toma de decisiones en conjunto, estrategias de seguridad colectiva y cooperación tecnológica y ayuda con temas como el terrorismo.[1]

Pero aunque los intereses en común era lo que estaba haciendo una relación no hostil, sino que de cooperación y participación colectiva entre Rusia y OTAN (algo que en periodos de Guerra Fría no se hubiera imaginado), van a ser los intereses no comunes y zonas que tienen en común pero que no están dispuestos a compartirlas el seno de la contradicción. Ahí entrará a lo que se le llama “vecindario común”, pero, ¿Qué tiene que ver este vecindario común que dificulta las relaciones con Rusia y la OTAN? Bueno, en esta parte aún se encuentran conflictos congelados.

Éstos son conflictos que aún no se han resuelto y que se mantienen en el tiempo. Son estos donde las misiones de la OTAN interviene y tiende a apoyar sus independencias, lo cual es problema, ya que varios de estos son en Asia central y el Cáucaso y sin duda alguna esto sería quitarle territorio importante geoestratégico y geoeconómico a la Federación Rusa.[2] Y los problemas en adelante vendrán partiendo casi siempre del mismo caso: disputa de territorios geoestratégicos. Y algo que se comienza a ver también desde la década de los ochenta, son las nuevas alianzas que determinaría nuevos actores en la relación; todo esto enmarcado en una ideología de interés nacional de poder.[3]

Los mencionados son solo algunos aspectos que se pueden tomar en cuenta para entender las relaciones de Rusia con la OTAN en el siglo XXI y sus movimientos geoestratégicos en ese lapso de tiempo como lo son: los ejercicios militares cercanos a fronteras ucranianas tanto de Rusia como de la OTAN, nuevas alianzas y compartimiento de información hacia estos, renovación mensual de brigadas en países bálticos por la OTAN y aumento tanto como reemplazamiento de armamento renovado y cada vez más avanzado.[4]

La expansión territorial de la influencia de la OTAN, cada vez más cerca de Rusia, ejecutada a través del incremento de sus bases militares en la zona euroasiática claramente tiene un interés estadounidense por conservar su supremacía mundial como objetivo central. La aplicación de la geoestrategia se encuentra muy bien meditada por Estados Unidos por medio de los escritos de Halford MacKinder, con su Teoría del Heartland, que consiste básicamente en apoderarse de la zona euroasiática, que es la zona pivote y de esa forma, controlar al mundo.  Para cumplir su propósito, la OTAN se ha convertido prácticamente en el Caballo de Troya de Estados Unidos en Europa. El avance de este “caballo” hacia Asia “obedece a un plan destinado a dislocar de manera preventiva los fundamentos de un eventual poder con la fuerza suficiente como para retar a los Estados Unidos”[5].

La manera más efectiva de, no solo evitar el surgimiento de ningún “aspirante” a dominar el poder euroasiático, sino también de controlar la zona es ejercer la función de “árbitro político”, es decir, tener la capacidad de intervenir en el curso de los acontecimientos que se dan en la zona. Sin embargo, para este fin, Estados Unidos cuenta con la organización de la OTAN, actuando esta como una coartada que enmascare sus intereses, porque Estados Unidos es solo un país respecto a Eurasia sobre el cual Kissinger y otros autores hacen referencia como “una isla”:
En lo geopolítico, los Estados Unidos son una isla frente a las costas de la gran masa continental de Eurasia, cuyos recursos y población son muy superiores a los suyos. La dominación de cualquiera de las dos principales esferas de Eurasia- Europa o Asia- por una sola potencia sigue siendo una buena definición del peligro estratégico para los Estados Unidos, con Guerra Fría o sin ella. Pues semejante agrupación tendría la capacidad de superarlos económicamente y, a la postre, también militarmente. Habría que resistir a ese peligro aun si la potencia predominante fuese en apariencia benévola, pues si cambiaran sus intenciones, los Estados Unidos se encontrarían con una capacidad mucho menor para oponer una resistencia eficaz, y con una incapacidad creciente para determinar los acontecimientos.[6]

Frente a esta posibilidad, las perspectivas de la supremacía norteamericana se basan en la condición de fragmentación del poder euroasiático. No resulta difícil, por tanto, ubicar la expansión de la OTAN como el movimiento estratégico dirigido hacia el flanco occidental y sur del conocido “espacio medio”, así como en relación con los “socios” europeos a los que es necesario desviar, cooptar y/o controlar. Este control se realiza por medio de la vasta “capacidad militar activa en el control anfibio de las costas que les permite proyectar su poder tierra adentro de maneras políticamente significativas”, pudiendo evidenciarse en las bases militares instaladas en las extremidades occidentales y orientales de Eurasia, además de controlar también el Golfo Pérsico.

El autor de El tablero mundial, Zbigniew Brzezinski, habla sobre un “pluralismo político”, refiriéndose a este estado de fragmentación entre los poderes euroasiáticos tan necesario para Estados Unidos, y a la vez confiere especial importancia a la relación con socios compatibles a nivel estratégico, como son los varios Estados que desean una cierta alianza con Estados Unidos, y aclara que la forma en que éste último debe actuar es en base a los tres grandes imperativos de la geoestrategia imperial, como son: 1. Impedir choques entre los vasallos (los países que quieren “colaborar” con Estados Unidos) y mantener su dependencia en términos de seguridad, 2. Mantener a los tributarios obedientes y protegidos y 3. Impedir la unión de los bárbaros (las potencias en el camino a superpotencias). [7]

Con toda certeza puede decirse que Estados Unidos ha seguido esta línea de pensamiento, pues, se ha aprovechado de los débiles países políticamente inestables que la URSS dejó tras su disolución y los ha “acogido”, asegurándose así que Rusia no tendrá influencia sobre ellos nuevamente y no podrá expulsarle del Heartland; lo mantendrá alerta, además de tener acceso a los recursos energéticos valiosísimos de la región. Es un movimiento de “asistir a los vasallos y tributarios para neutralizar a los bárbaros” Y ¿por qué estos países aceptan formar parte de los planes estadounidenses por mantener su hegemonía? Por una cuestión histórica, naturalmente: Al ver el fracaso socialista de la URSS, hoy en día prefieren estar ligados a quién aún sigue siendo el líder mundial. Es como elegir a su propio dominante.

En términos de un juego, la víctima principal es Rusia, porque Estados Unidos está aprovechando el momento de debilidad que atraviesa ese país para garantizar una amputación irreversible de los territorios sobre los que una vez tuvieron control.  
Se puede atrever a decir que se está gestando una “neocontención” sobre Rusia, de manera que si ésta decide expandir su influencia hacia Europa, la OTAN contará con las ventajas derivadas de las facilidades territoriales para el despliegue de fuerzas militares que permite el ingreso de nuevos miembros de Europa oriental”[8], obligando a Rusia a retroceder y quedarse en su espacio asiático, completamente desvinculado de Europa, aún con más variación respecto a la situación de Ucrania. Sin embargo, este aislacionismo puede conllevar a que Rusia y China formen una alianza y, en ese caso, procurar mantenerlo alejado de Occidente podría ser contraproducente para Estados Unidos, pero eso es materia para otro estudio.

Una última razón por la que Estados Unidos expande el número de las bases militares en Europa es porque este continente es, en su conjunto, potencialmente más peligroso para ellos, por lo que conviene mantenerse en una alianza con esos Estados, para vigilarles, teniendo presente que el único motivo para preservar la influencia estadounidense en una Europa que va reencontrándose a sí misma es la OTAN. Entonces, la utilización de tal organización para aprovecharse del expansionismo europeo hacia el este resulta en una “coronación” de Estados Unidos como la cabeza del puente geopolítico en Eurasia.

Por otro lado, Asia está tomando importancia ante los ojos de la OTAN, por la cuestión del petróleo, que se sabe en la zona central del continente es un recurso muy abundante,  y poseerlo reduciría la dependencia de Occidente respecto al Golfo Pérsico. En la actualidad existen alrededor de 29 bases militares de la OTAN en la zona euroasiática, ya sea por la fuerza armada, el ejército y la marina; estas sostienen recursos energéticos que establecen un sistema económico por el cual tiene influencia la OTAN. Sin embargo, hay que recordar que los alcances de la posición geográfica rusa adquieren relevancia en función del control monopólico que este país está en condiciones de ejercer sobre los recursos energéticos del Caspio y Asia Central, por lo que se busca no solo desarrollar los recursos de la región sino también en impedir que Rusia domine en exclusiva el espacio geopolítico de la zona.

Las tres naciones de Eurasia, China, Irán y Rusia,  están rodeadas por un anillo de bases militares estadounidenses, donde se crean alianzas militares dominadas por Estados Unidos y la OTAN, y que son apoyados por gobiernos hostiles y armados apoyados tanto por el gobierno y el ejército estadounidense[9]. La conquista, la ocupación y la vigilancia de estos elementos se dan a través de una red de bases militares que cubren el conjunto del planeta para asegurarlos e impedir que otras potencias puedan interferir en sus objetivos trazados.

En el año 2011, en su artículo, El nuevo proyecto de integración para Eurasia: un futuro que nace hoy,  el entonces primer ministro V. Putin se refirió a la necesidad estratégica de configurar un Espacio Económico Único.[10] Es evidente que Rusia tiene como objetivo unir a los países pertenecientes a la Unión Soviética, pero, a pesar de su incidencia para establecer cooperación con dichos Estados, no es suficiente para alcanzar el dominio político que quiere alcanzar.

A manera de conclusión, se denota que el objetivo principal de los Estados Unidos es deseo de expansión militar sobre la zona euroasiática, y que se ve enmascarado por el actuar de la OTAN. Por otro lado, el mismo actuar imperialista predomina en un juego de ajedrez en donde cada pieza es colocada en un lugar determinado rodeando de esa manera lo que MacKinder denominó The Hearthland. Con ello se responde al cuestionamiento generador del tema de análisis, en que el aumento de bases militares de parte de la OTAN, son en sí producidas por intervenciones que buscan la obtención de elementos principales, con los que podrán adquirir dominación del mundo, como por ejemplo el control de la economía mundial, la obtención de recursos energéticos y los mercados financieros.

Para obtener dicha dominación, se necesita contar con aliados que manipulen la realidad, a fin de presentarla de manera que la comunidad internacional pueda creer lo que se publica, aunque no sea necesariamente la vedad de los hechos. Es por ello, que los medios de comunicación de occidente, se han tomado la tarea de difundir información errónea sobre el incremento de las bases militares, y se presenta a Rusia como el actor intelectual del mismo. Para ello, el presidente V. Putin afirma: "No es Rusia quien tiene bases militares por todo el planeta, sino la OTAN[11]."  Sin embargo, el actuar de los Estados Unidos está siendo revelado a la luz pública conforme pasa el tiempo, y solo restará esperar para ver cuál será el siguiente movimiento estratégico a realizar por este país y cómo estas afectarán en las relaciones entre los Estados afectados.

Con la finalidad de brindar un aporte a la comunidad estudiantil, se presenta este ensayo, para despertar la inquietud de seguir profundizando en el tema, y así analizar aspectos que se derivan del mismo y lograr tener una visión más concreta y objetiva de este problema que afecta a toda la humanidad, misma que se ve amenazada por los intereses de las grandes potencias.



BIBLIOGRAFÍA


Consulta 12 junio 2015.
[2] Ruiz Gonzales F.J. (2012) “relaciones OTAN-Rusia tras la cumbre de chicago” la OTAN y Rusia en el vecindario común http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_analisis/2012/DIEEEA24-2012_Relaciones OTAN-RusiaTrasCumbreChicago_FJRG.pdf consulta 12 junio 2015.
[3] Se analizó desde “Rusia beyond the headlines” ¿sirve de algo el consejo OTAN-Rusia?  http://es.rbth.com/blogs/2013/06/06/sirve_de_algo_el_consejo_otan-rusia_28617.html consulta 13 junio 2015.
[4] Orientado de “ABC.es” Así preparan sus fuerzas  Rusia y la OTAN para una posible guerra  http://www.abc.es/internacional/20140428/abci-ucrania-aliados-guerra-201404261741.html consulta 12 junio 2015
[5] Sánchez Pereyra, Antonio. Geopolítica de la expansión de la OTAN. Pág. 181
[6] Kissinger, Henry, La diplomacia, p. 810.
[7] Zbigniew, Brzezinski, El tablero mundial. Pág. 31.
[8] Sánchez Pereyra, Antonio, Op. Cit. Pág. 192.
[9] Mahdi Darius Nazemroaya. Global Research. El ‘Gran Juego’ y la Conquista de Eurasia: ¿Hacia una Tercera Guerra Mundial? Recuperado el: 10 de junio de 2015. De:  http://www.globalresearch.ca/el-gran-juego-y-la-conquista-de-eurasia-hacia-una-tercera-guerra-mundial/29151.
[10]Hutschenreuter, Alberto “Placas geopolíticas en Eurasia” Recuperado: 11 de junio de 2015. De: http://actualidad.rt.com/opinion/alberto-hutschenreuter/view/88193-placas-geopoliticas-eurasia-pacifico.
[11] Mijaíl Kleméntiev. RT: Portada/Actualidad. "Es la OTAN y no Rusia quien tiene bases militares por todo el planeta". Recuperado el: 15 de junio de 2015.  De: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/147208-putin-eeuu-otan-bases-ampliacion-planeta

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