El incremento que han tenido
las bases militares en la zona Euroasiática a partir del año 2000 hasta la
actualidad, por parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte mejor
conocida como OTAN: la cual surge en el siglo XX, argumentando que su objetivo
principal es la búsqueda de las libertades democráticas a las cuales se
pretende llegar desde la política y economía entre los miembros de dicho
tratado. Actualmente esta organización busca establecerse en lugares
estratégicos para lograr tener un mayor control de diversos territorios, enfocándose
en la zona euroasiática, y así cumplir sus intereses aplicando los diversos
tipos de fuerzas que implementan para lograrlos, fuerzas que son proporcionalmente
en relación a los países que están
asociados a ésta y así mantener vigilado a China, Irán y Rusia, y
asegurar la obtención de los recursos energéticos fósiles que se encuentran en
esa región. Ante este planteamiento, nacen los siguientes cuestionamientos: ¿Con
qué fin la OTAN ha incrementado sus
bases militares? Y ¿Será la OTAN, la marioneta que utiliza los Estados Unidos
de Norteamérica para poder lograr mantener vigilado a Rusia y controlar los
recursos energéticos? A través de este documento, se pretenderá explicar las
interrogantes anteriores a través de la perspectiva de la geoestratégia, tomando
como referencia los escritos de Halford MacKinder, con su Teoría del Heartland, que consiste básicamente en el interés
principal de las potencias del mundo, el apoderarse de la zona euroasiática y
de esa forma, controlar al mundo.
Las relaciones entre Rusia y la OTAN en el siglo
XXI han tenido diferentes posturas, acciones y decisiones, unas con intereses
en común y otras no tanto, y aunque hoy comparten más que en la Guerra Fría
(con la URSS), ya se evidencia una relación más dialéctica de lo que fue a
principios del siglo.
A principios de 1980 se veía obvio afrontar los
temas de seguridad entre la OTAN y la URSS. Estas relaciones se iban a seguir
dando aun con la caída del bloque soviético y, en 2002, en la Cumbre de Roma,
se crea el NRC, un consejo OTAN-Rusia donde se desarrolló una relación de
seguridad colectiva de interés común. Con la formación del NRC se dio un
instrumento para la toma de decisiones en conjunto, estrategias de seguridad
colectiva y cooperación tecnológica y ayuda con temas como el terrorismo.[1]
Pero aunque los intereses en común era lo que
estaba haciendo una relación no hostil, sino que de cooperación y participación
colectiva entre Rusia y OTAN (algo que en periodos de Guerra Fría no se hubiera
imaginado), van a ser los intereses no comunes y zonas que tienen en común pero
que no están dispuestos a compartirlas el seno de la contradicción. Ahí entrará
a lo que se le llama “vecindario común”, pero, ¿Qué tiene que ver este
vecindario común que dificulta las relaciones con Rusia y la OTAN? Bueno, en
esta parte aún se encuentran conflictos congelados.
Éstos son conflictos que aún no se han resuelto y
que se mantienen en el tiempo. Son estos donde las misiones de la OTAN
interviene y tiende a apoyar sus independencias, lo cual es problema, ya que
varios de estos son en Asia central y el Cáucaso y sin duda alguna esto sería
quitarle territorio importante geoestratégico y geoeconómico a la Federación
Rusa.[2] Y
los problemas en adelante vendrán partiendo casi siempre del mismo caso:
disputa de territorios geoestratégicos. Y algo que se comienza a ver también desde
la década de los ochenta, son las nuevas alianzas que determinaría nuevos
actores en la relación; todo esto enmarcado en una ideología de interés
nacional de poder.[3]
Los mencionados son solo algunos aspectos que se
pueden tomar en cuenta para entender las relaciones de Rusia con la OTAN en el
siglo XXI y sus movimientos geoestratégicos en ese lapso de tiempo como lo son:
los ejercicios militares cercanos a fronteras ucranianas tanto de Rusia como de
la OTAN, nuevas alianzas y compartimiento de información hacia estos,
renovación mensual de brigadas en países bálticos por la OTAN y aumento tanto
como reemplazamiento de armamento renovado y cada vez más avanzado.[4]
La expansión territorial de la influencia de la
OTAN, cada vez más cerca de Rusia, ejecutada a través del incremento de sus
bases militares en la zona euroasiática claramente tiene un interés
estadounidense por conservar su supremacía mundial como objetivo central. La
aplicación de la geoestrategia se encuentra muy bien meditada por Estados
Unidos por medio de los escritos de Halford MacKinder, con su Teoría del Heartland, que consiste
básicamente en apoderarse de la zona euroasiática, que es la zona pivote y de
esa forma, controlar al mundo. Para
cumplir su propósito, la OTAN se ha convertido prácticamente en el Caballo de
Troya de Estados Unidos en Europa. El avance de este “caballo” hacia Asia
“obedece a un plan destinado a dislocar de manera preventiva los fundamentos de
un eventual poder con la fuerza suficiente como para retar a los Estados
Unidos”[5].
La manera más efectiva de, no solo evitar el
surgimiento de ningún “aspirante” a dominar el poder euroasiático, sino también
de controlar la zona es ejercer la función de “árbitro político”, es decir,
tener la capacidad de intervenir en el curso de los acontecimientos que se dan
en la zona. Sin embargo, para este fin, Estados Unidos cuenta con la
organización de la OTAN, actuando esta como una coartada que enmascare sus
intereses, porque Estados Unidos es solo un país respecto a Eurasia sobre el
cual Kissinger y otros autores hacen referencia como “una isla”:
En lo geopolítico, los Estados
Unidos son una isla frente a las costas de la gran masa continental de Eurasia,
cuyos recursos y población son muy superiores a los suyos. La dominación de
cualquiera de las dos principales esferas de Eurasia- Europa o Asia- por una
sola potencia sigue siendo una buena definición del peligro estratégico para
los Estados Unidos, con Guerra Fría o sin ella. Pues semejante agrupación
tendría la capacidad de superarlos económicamente y, a la postre, también
militarmente. Habría que resistir a ese peligro aun si la potencia predominante
fuese en apariencia benévola, pues si cambiaran sus intenciones, los Estados
Unidos se encontrarían con una capacidad mucho menor para oponer una
resistencia eficaz, y con una incapacidad creciente para determinar los
acontecimientos.[6]
Frente a esta posibilidad, las perspectivas de la
supremacía norteamericana se basan en la condición de fragmentación del poder
euroasiático. No resulta difícil, por tanto, ubicar la expansión de la OTAN
como el movimiento estratégico dirigido hacia el flanco occidental y sur del
conocido “espacio medio”, así como en relación con los “socios” europeos a los
que es necesario desviar, cooptar y/o controlar. Este control se realiza por
medio de la vasta “capacidad militar activa en el control anfibio de las costas
que les permite proyectar su poder tierra adentro de maneras políticamente
significativas”, pudiendo evidenciarse en las bases militares instaladas en las
extremidades occidentales y orientales de Eurasia, además de controlar también
el Golfo Pérsico.
El autor de El tablero mundial, Zbigniew
Brzezinski, habla sobre un “pluralismo político”, refiriéndose a este estado de
fragmentación entre los poderes euroasiáticos tan necesario para Estados
Unidos, y a la vez confiere especial importancia a la relación con socios
compatibles a nivel estratégico, como son los varios Estados que desean una
cierta alianza con Estados Unidos, y aclara que la forma en que éste último
debe actuar es en base a los tres grandes imperativos de la geoestrategia
imperial, como son: 1. Impedir choques entre los vasallos (los países que
quieren “colaborar” con Estados Unidos) y mantener su dependencia en términos
de seguridad, 2. Mantener a los tributarios obedientes y protegidos y 3.
Impedir la unión de los bárbaros (las potencias en el camino a superpotencias).
[7]
Con toda certeza puede decirse que Estados Unidos
ha seguido esta línea de pensamiento, pues, se ha aprovechado de los débiles
países políticamente inestables que la URSS dejó tras su disolución y los ha
“acogido”, asegurándose así que Rusia no tendrá influencia sobre ellos
nuevamente y no podrá expulsarle del Heartland;
lo mantendrá alerta, además de tener acceso a los recursos energéticos
valiosísimos de la región. Es un movimiento de “asistir a los vasallos y
tributarios para neutralizar a los bárbaros” Y ¿por qué estos países aceptan
formar parte de los planes estadounidenses por mantener su hegemonía? Por una
cuestión histórica, naturalmente: Al ver el fracaso socialista de la URSS, hoy
en día prefieren estar ligados a quién aún sigue siendo el líder mundial. Es
como elegir a su propio dominante.
En términos de un juego, la víctima principal es
Rusia, porque Estados Unidos está aprovechando el momento de debilidad que
atraviesa ese país para garantizar una amputación irreversible de los
territorios sobre los que una vez tuvieron control.
Se puede atrever a decir que se está gestando una
“neocontención” sobre Rusia, de manera que si ésta decide expandir su
influencia hacia Europa, la OTAN contará con las ventajas derivadas de las
facilidades territoriales para el despliegue de fuerzas militares que permite
el ingreso de nuevos miembros de Europa oriental”[8],
obligando a Rusia a retroceder y quedarse en su espacio asiático, completamente
desvinculado de Europa, aún con más variación respecto a la situación de Ucrania.
Sin embargo, este aislacionismo puede conllevar a que Rusia y China formen una
alianza y, en ese caso, procurar mantenerlo alejado de Occidente podría ser
contraproducente para Estados Unidos, pero eso es materia para otro estudio.
Una última razón por la que Estados Unidos expande
el número de las bases militares en Europa es porque este continente es, en su
conjunto, potencialmente más peligroso para ellos, por lo que conviene
mantenerse en una alianza con esos Estados, para vigilarles, teniendo presente
que el único motivo para preservar la influencia estadounidense en una Europa
que va reencontrándose a sí misma es la OTAN. Entonces, la utilización de tal
organización para aprovecharse del expansionismo europeo hacia el este resulta
en una “coronación” de Estados Unidos como la cabeza del puente geopolítico en
Eurasia.
Por otro lado, Asia está tomando importancia ante
los ojos de la OTAN, por la cuestión del petróleo, que se sabe en la zona
central del continente es un recurso muy abundante, y poseerlo reduciría la dependencia de
Occidente respecto al Golfo Pérsico. En la actualidad existen alrededor de 29
bases militares de la OTAN en la zona euroasiática, ya sea por la fuerza
armada, el ejército y la marina; estas sostienen recursos energéticos que
establecen un sistema económico por el cual tiene influencia la OTAN. Sin
embargo, hay que recordar que los alcances de la posición geográfica rusa
adquieren relevancia en función del control monopólico que este país está en
condiciones de ejercer sobre los recursos energéticos del Caspio y Asia
Central, por lo que se busca no solo desarrollar los recursos de la región sino
también en impedir que Rusia domine en exclusiva el espacio geopolítico de la zona.
Las tres naciones de
Eurasia, China, Irán y Rusia, están
rodeadas por un anillo de bases militares estadounidenses, donde se crean
alianzas militares dominadas por Estados Unidos y la OTAN, y que son apoyados
por gobiernos hostiles y armados apoyados tanto por el gobierno y el ejército
estadounidense[9].
La conquista, la ocupación y la vigilancia de estos elementos se dan a través
de una red de bases militares que cubren el conjunto del planeta para
asegurarlos e impedir que otras potencias puedan interferir en sus objetivos
trazados.
En el año 2011, en su artículo,
El nuevo proyecto de integración para
Eurasia: un futuro que nace hoy, el entonces primer ministro V. Putin se
refirió a la necesidad estratégica de configurar un Espacio
Económico Único.[10] Es evidente que Rusia tiene como objetivo unir a
los países pertenecientes a la Unión Soviética, pero, a pesar de su incidencia
para establecer cooperación con dichos Estados, no es suficiente para alcanzar
el dominio político que quiere alcanzar.
A manera de conclusión, se denota que el objetivo principal
de los Estados Unidos es deseo de expansión militar sobre la zona euroasiática,
y que se ve enmascarado por el actuar de la OTAN. Por otro lado, el mismo
actuar imperialista predomina en un juego de ajedrez en donde cada pieza es
colocada en un lugar determinado rodeando de esa manera lo que MacKinder
denominó The Hearthland. Con ello se
responde al cuestionamiento generador del tema de análisis, en que el aumento
de bases militares de parte de la OTAN, son en sí producidas por intervenciones
que buscan la obtención de elementos principales, con los que podrán adquirir
dominación del mundo, como por ejemplo el control de la economía mundial, la
obtención de recursos energéticos y los mercados financieros.
Para obtener dicha dominación, se necesita contar
con aliados que manipulen la realidad, a fin de presentarla de manera que la
comunidad internacional pueda creer lo que se publica, aunque no sea
necesariamente la vedad de los hechos. Es por ello, que los medios de
comunicación de occidente, se han tomado la tarea de difundir información errónea
sobre el incremento de las bases militares, y se presenta a Rusia como el actor
intelectual del mismo. Para ello, el presidente V. Putin afirma: "No es Rusia quien tiene bases
militares por todo el planeta, sino la OTAN[11]."
Sin embargo, el actuar de los
Estados Unidos está siendo revelado a la luz pública conforme pasa el tiempo, y
solo restará esperar para ver cuál será el siguiente movimiento estratégico a
realizar por este país y cómo estas afectarán en las relaciones entre los
Estados afectados.
Con la finalidad de brindar un aporte a la
comunidad estudiantil, se presenta este ensayo, para despertar la inquietud de
seguir profundizando en el tema, y así analizar aspectos que se derivan del
mismo y lograr tener una visión más concreta y objetiva de este problema que
afecta a toda la humanidad, misma que se ve amenazada por los intereses de las
grandes potencias.
BIBLIOGRAFÍA
[1] Tomado de NUEVAS RELACIONES CON RUSIA http://www.diprriihd.ehu.es/sodupe/pags/SECS/
área/sodup/Relaciones%20Rusia-OTAN.pdf
Consulta 12 junio 2015.
[2] Ruiz Gonzales F.J. (2012)
“relaciones OTAN-Rusia tras la cumbre de chicago” la OTAN y Rusia en el
vecindario común http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_analisis/2012/DIEEEA24-2012_Relaciones
OTAN-RusiaTrasCumbreChicago_FJRG.pdf consulta 12 junio 2015.
[3] Se analizó desde “Rusia beyond the headlines” ¿sirve de algo el consejo OTAN-Rusia? http://es.rbth.com/blogs/2013/06/06/sirve_de_algo_el_consejo_otan-rusia_28617.html
consulta 13 junio 2015.
[4] Orientado de “ABC.es” Así
preparan sus fuerzas Rusia y la OTAN
para una posible guerra http://www.abc.es/internacional/20140428/abci-ucrania-aliados-guerra-201404261741.html
consulta 12 junio 2015
[5] Sánchez Pereyra, Antonio. Geopolítica
de la expansión de la OTAN. Pág. 181
[6] Kissinger, Henry, La
diplomacia, p. 810.
[7] Zbigniew, Brzezinski, El
tablero mundial. Pág. 31.
[8] Sánchez Pereyra, Antonio, Op.
Cit. Pág. 192.
[9] Mahdi Darius Nazemroaya. Global
Research. El ‘Gran Juego’ y la Conquista de Eurasia: ¿Hacia una Tercera Guerra
Mundial? Recuperado el: 10 de junio de 2015. De: http://www.globalresearch.ca/el-gran-juego-y-la-conquista-de-eurasia-hacia-una-tercera-guerra-mundial/29151.
[10]Hutschenreuter,
Alberto “Placas geopolíticas en Eurasia” Recuperado: 11 de junio de 2015. De: http://actualidad.rt.com/opinion/alberto-hutschenreuter/view/88193-placas-geopoliticas-eurasia-pacifico.
[11] Mijaíl Kleméntiev. RT: Portada/Actualidad. "Es la OTAN y no
Rusia quien tiene bases militares por todo el planeta". Recuperado el: 15
de junio de 2015. De: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/147208-putin-eeuu-otan-bases-ampliacion-planeta.

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