lunes, 2 de noviembre de 2015

Neutrón: El Super Héroe

CAPITULO I

El génesis de un gran poder

Todo aparentaba una tranquila armonía en la cuidad. Todos muy alegres se divertían en la calle: los pequeños amaban los juegos tradicionales, los adultos por el contrario disfrutaban de una buena taza de café en compañía de sus amistades y de la cálida brisa de un bello atardecer.
Cristian regresaba de sus clases muy cansado, pero se alegraba al observar que sus vecinos le recibían con una sincera sonrisa y le invitaban a compartir tiempo con una muy buena conversación de sus vidas.

Durante la conversación, Amelia advirtió que en la vecindad estaban llegando jóvenes de la comunidad cercana a molestar a los más pequeños y que se querían adueñar de todo cuanto ellos visitaban. A Cristian le pareció raro, ya que la ciudad era muy tranquila y no se había registrado ningún hecho similar, pues todas las personas eran muy honradas y trabajadoras. 
El que aparentaba ser el líder del grupo le dijo que qué hacía allí, y Cristian le respondió que allí era su lugar de residencia y les preguntó lo mismo, ya que ellos si eran desconocidos para él. Agregó que se abstuvieran de estar llegando a esa vecindad, ya que ellos no querían problemas y que allí, enfatizó, solo vivían personas honestas y respetuosas.
Uno de los jóvenes le respondió de manera retadora que quién era él para amenazarlos de esa manera, y qué se retirara sino quería ser parte de una paliza protagonizada por ellos.Al entrar en su casa, la mamá de Cristian le preguntó que qué le ocurría, pues lo miraba pensativo. Él para no provocar preocupación en ella, le dijo que no era nada, que sólo venía pensando en una tarea que le habían asignado.

Cristian se retiró a su casa muy consternado de lo que le habían comentado, y al continuar adentrándose más en la vecindad, se encontró con unos jóvenes de aspecto rudo y muy sospechosos, además que eran desconocidos para él. Cristian muy educadamente les saludó, sin embargo ellos no le respondieron y de manera muy intimidadora le observaron , 
Cristian muy disgustado de la escena que había vivido, se retiró y mientras tanto iba pensando en la manera de cómo lidiar con una situación similar si llegase a ocurrir en el futuro, pues él no quería traer más problemas a su casa, ya suficientes con la enfermedad de su mamá y la pobreza de su familia.
Mientras tanto Cristan no sabía qué hacer, ya que si se volvía a encontrar con los mismos jóvenes, lo podían golpear o hacer algún daño físico.



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Volvieron a aparecer aquellos jóvenes intimidantes. Veía claramente cómo varios demonios salían del inframundo, y se introducían en los cuerpos de las almas de jóvenes, que por lo general eran abandonados, estaban solos durante el día o simplemente quienes estaban sin ninguna responsabilidad. Una vez en los cuerpos poseídos, se rebelaban contra sus propios padres, desobedeciendo el mando, huían de sus hogares en búsqueda de libertad. Al principio, éstos eran reprimidos por las autoridades de la ciudad, pero luego fueron tomando más y más poder hasta que la población sentía miedo y los respetaba por su uso de fuerza. Cristian despertó con temperatura, ya que dicho sueño se había convertido en una pesadilla. Cansado se levantó para iniciar un día más con sus labores, luego de que se preparara para irse a trabajar, su madre, Laura le da la bendición y observó cuan débil se encontraba su hijo, que por sostener la economía de su familia, tenía que trabajar por la mañana y estudiar de noche. Ella debido a su enfermedad se encontraba imposibilidad de realizar trabajos muy pesados, y es así como toda la responsabilidad recaía sobre su joven hijo.

Al salir de su casa Cristian, aunque muy pensativo, saluda a sus vecinos con una gran sonrisa y muy consciente del compromiso con su familia, se prepara para abordar el bus. Cuando de pronto, a lo lejos ve que los mismos jóvenes del día anterior se encontraban en las cercanías de la vecindad observando a las personas que entran y salen de la misma. Sin mayor detenimiento, aborda el bus y ve que un distribuidor de productos llega a visitar una tienda, cuando violentamente los jóvenes le forzan a que les de dinero y el vendedor, asustado, les dio lo que tenía, y sin mediar palabra, le robaron los instrumentos de trabajo, le despojaron de su vestimenta y lo golpearon, las personas dentro de la unidad de transporte, miraban perplejas de lo acontecido, y nadie se atrevía a auxiliar al hombre debido al temor que había llegado a implantar dichos sujetos. Fue cuando Cristian, indignado, se bajó, tiró sus cosas y se abalanzó encima de los delincuentes, logrando ahuyentarlos y rescatando a la víctima de ese incidente.  A pesar de que iba a llegar tarde al trabajo, decidió llevar al hombre a la delegación a interponer una denuncia y una vez dejando al vendedor en un lugar a salvo, decidió irse.

En la universidad, al encontrarse con su novia Bianca, le comentó lo que había sufrido y ella preocupada le ofrece ese día no regrese a su casa, debido a que si lo hacía, ellos eran capaz de dañarle, por entrometerse en salvar al vendedor. Él le dice que no es posible ya que debe de darle la medicina diaria a su mamá y que no puede descuidarse de ella. Con un fuerte abrazo y con una inmensa angustia, la Bianca se despide de él. Es así cuando Cristian se dirige a su casa, una vez en la vecindad, él se extraña que lo que antes fue una fiesta en las calles, llena de alegría, de risas de niños y del encanto de las personas, ahora todo era una soledad aterrorizante. Casi cerca de su casa, estaban los jóvenes esperándolo furiosos y muy bien armados, Cristian al verlos, se espanta y decide salir corriendo donde su tía, y comenzaron a correr tras él, llega donde la casa de su tía y toca la puerta de manera violenta y desesperada, su tía sale a su encuentro molesta y le hace pasar, cuando ve que se dirigen donde ella los delincuentes, ella cierra rápidamente y afligida comienza a cuestionar a Cristian sobre la persecución. 

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