CAPITULO
I
El
génesis de un gran poder
Todo aparentaba una
tranquila armonía en la cuidad. Todos muy alegres se divertían en la calle: los
pequeños amaban los juegos tradicionales, los adultos por el contrario
disfrutaban de una buena taza de café en compañía de sus amistades y de la
cálida brisa de un bello atardecer.
Cristian regresaba de
sus clases muy cansado, pero se alegraba al observar que sus vecinos le
recibían con una sincera sonrisa y le invitaban a compartir tiempo con una muy
buena conversación de sus vidas.
Durante la
conversación, Amelia advirtió que en la vecindad estaban llegando jóvenes de la
comunidad cercana a molestar a los más pequeños y que se querían adueñar de
todo cuanto ellos visitaban. A Cristian le pareció raro, ya que la ciudad era
muy tranquila y no se había registrado ningún hecho similar, pues todas las
personas eran muy honradas y trabajadoras.
El que aparentaba ser
el líder del grupo le dijo que qué hacía allí, y Cristian le respondió que allí
era su lugar de residencia y les preguntó lo mismo, ya que ellos si eran
desconocidos para él. Agregó que se abstuvieran de estar llegando a esa
vecindad, ya que ellos no querían problemas y que allí, enfatizó, solo vivían
personas honestas y respetuosas.
Uno de los jóvenes le
respondió de manera retadora que quién era él para amenazarlos de esa manera, y
qué se retirara sino quería ser parte de una paliza protagonizada por ellos.Al
entrar en su casa, la mamá de Cristian le preguntó que qué le ocurría,
pues lo miraba pensativo. Él para no provocar preocupación en ella, le dijo que
no era nada, que sólo venía pensando en una tarea que le habían asignado.
Cristian se retiró a
su casa muy consternado de lo que le habían comentado, y al continuar
adentrándose más en la vecindad, se encontró con unos jóvenes de aspecto rudo y
muy sospechosos, además que eran desconocidos para él. Cristian muy
educadamente les saludó, sin embargo ellos no le respondieron y de manera muy
intimidadora le observaron ,
Cristian muy
disgustado de la escena que había vivido, se retiró y mientras tanto iba
pensando en la manera de cómo lidiar con una situación similar si llegase a
ocurrir en el futuro, pues él no quería traer más problemas a su casa, ya
suficientes con la enfermedad de su mamá y la pobreza de su familia.
Mientras tanto Cristan
no sabía qué hacer, ya que si se volvía a encontrar con los mismos jóvenes, lo
podían golpear o hacer algún daño físico.
1
Volvieron
a aparecer aquellos jóvenes intimidantes. Veía claramente cómo varios demonios
salían del inframundo, y se introducían en los cuerpos de las almas de jóvenes,
que por lo general eran abandonados, estaban solos durante el día o simplemente
quienes estaban sin ninguna responsabilidad. Una vez en los cuerpos poseídos,
se rebelaban contra sus propios padres, desobedeciendo el mando, huían de sus
hogares en búsqueda de libertad. Al principio, éstos eran reprimidos por las
autoridades de la ciudad, pero luego fueron tomando más y más poder hasta que
la población sentía miedo y los respetaba por su uso de fuerza. Cristian
despertó con temperatura, ya que dicho sueño se había convertido en una
pesadilla. Cansado se levantó para iniciar un día más con sus labores, luego de
que se preparara para irse a trabajar, su madre, Laura le da la bendición y
observó cuan débil se encontraba su hijo, que por sostener la economía de su
familia, tenía que trabajar por la mañana y estudiar de noche. Ella debido a su
enfermedad se encontraba imposibilidad de realizar trabajos muy pesados, y es
así como toda la responsabilidad recaía sobre su joven hijo.
Al salir de su casa Cristian, aunque muy pensativo, saluda a sus vecinos con
una gran sonrisa y muy consciente del compromiso con su familia, se prepara
para abordar el bus. Cuando de pronto, a lo lejos ve que los mismos jóvenes del
día anterior se encontraban en las cercanías de la vecindad observando a las
personas que entran y salen de la misma. Sin mayor detenimiento, aborda el bus
y ve que un distribuidor de productos llega a visitar una tienda, cuando
violentamente los jóvenes le forzan a que les de dinero y el vendedor,
asustado, les dio lo que tenía, y sin mediar palabra, le robaron los
instrumentos de trabajo, le despojaron de su vestimenta y lo golpearon, las
personas dentro de la unidad de transporte, miraban perplejas de lo acontecido,
y nadie se atrevía a auxiliar al hombre debido al temor que había llegado a
implantar dichos sujetos. Fue cuando Cristian, indignado, se bajó, tiró sus
cosas y se abalanzó encima de los delincuentes, logrando ahuyentarlos y
rescatando a la víctima de ese incidente. A pesar de que iba a llegar
tarde al trabajo, decidió llevar al hombre a la delegación a interponer una denuncia
y una vez dejando al vendedor en un lugar a salvo, decidió irse.
En la universidad, al encontrarse con su novia Bianca, le comentó lo que había
sufrido y ella preocupada le ofrece ese día no regrese a su casa, debido a que
si lo hacía, ellos eran capaz de dañarle, por entrometerse en salvar al
vendedor. Él le dice que no es posible ya que debe de darle la medicina diaria
a su mamá y que no puede descuidarse de ella. Con un fuerte abrazo y con una
inmensa angustia, la Bianca se despide de él. Es así cuando Cristian se dirige
a su casa, una vez en la vecindad, él se extraña que lo que antes fue una
fiesta en las calles, llena de alegría, de risas de niños y del encanto de las
personas, ahora todo era una soledad aterrorizante. Casi cerca de su casa,
estaban los jóvenes esperándolo furiosos y muy bien armados, Cristian al
verlos, se espanta y decide salir corriendo donde su tía, y comenzaron a correr
tras él, llega donde la casa de su tía y toca la puerta de manera violenta y
desesperada, su tía sale a su encuentro molesta y le hace pasar, cuando ve que
se dirigen donde ella los delincuentes, ella cierra rápidamente y afligida
comienza a cuestionar a Cristian sobre la persecución.
Al salir de su casa Cristian, aunque muy pensativo, saluda a sus vecinos con una gran sonrisa y muy consciente del compromiso con su familia, se prepara para abordar el bus. Cuando de pronto, a lo lejos ve que los mismos jóvenes del día anterior se encontraban en las cercanías de la vecindad observando a las personas que entran y salen de la misma. Sin mayor detenimiento, aborda el bus y ve que un distribuidor de productos llega a visitar una tienda, cuando violentamente los jóvenes le forzan a que les de dinero y el vendedor, asustado, les dio lo que tenía, y sin mediar palabra, le robaron los instrumentos de trabajo, le despojaron de su vestimenta y lo golpearon, las personas dentro de la unidad de transporte, miraban perplejas de lo acontecido, y nadie se atrevía a auxiliar al hombre debido al temor que había llegado a implantar dichos sujetos. Fue cuando Cristian, indignado, se bajó, tiró sus cosas y se abalanzó encima de los delincuentes, logrando ahuyentarlos y rescatando a la víctima de ese incidente. A pesar de que iba a llegar tarde al trabajo, decidió llevar al hombre a la delegación a interponer una denuncia y una vez dejando al vendedor en un lugar a salvo, decidió irse.
En la universidad, al encontrarse con su novia Bianca, le comentó lo que había sufrido y ella preocupada le ofrece ese día no regrese a su casa, debido a que si lo hacía, ellos eran capaz de dañarle, por entrometerse en salvar al vendedor. Él le dice que no es posible ya que debe de darle la medicina diaria a su mamá y que no puede descuidarse de ella. Con un fuerte abrazo y con una inmensa angustia, la Bianca se despide de él. Es así cuando Cristian se dirige a su casa, una vez en la vecindad, él se extraña que lo que antes fue una fiesta en las calles, llena de alegría, de risas de niños y del encanto de las personas, ahora todo era una soledad aterrorizante. Casi cerca de su casa, estaban los jóvenes esperándolo furiosos y muy bien armados, Cristian al verlos, se espanta y decide salir corriendo donde su tía, y comenzaron a correr tras él, llega donde la casa de su tía y toca la puerta de manera violenta y desesperada, su tía sale a su encuentro molesta y le hace pasar, cuando ve que se dirigen donde ella los delincuentes, ella cierra rápidamente y afligida comienza a cuestionar a Cristian sobre la persecución.

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